La televisión y su influencia negativa en niños y adolescentes
La televisión es un medio visual y auditivo, haciéndolo más poderoso a la hora de transmitir información dejando así atrás a otros medios de comunicación. Por su bajo requerimiento de racionalización y reflexión, basta con encontrar un programa o canal interesante y pasarse horas ante él. Cuando la televisión salió al mercado, muchos expertos señalaron que al no ser un medio interactivo, donde solo se recibe información y no se responde al emisor, seria un fracaso. Pero en la actualidad sabemos que no es así. Mucha gente pasa horas y horas frente a la TV y no parece aburrirse aunque su capacidad de respuesta este en cero. Dejando del lado el asunto de que si es aburrido o no, pongamos atención en el aspecto más amenazante de este medio. Estudios realizados demuestran que la mente no distingue bien que es real y que no lo es. Pido al lector que antes de lanzarme tomates por esta afirmación lea mi exposición atentamente y con mente abierta y recién después tome una posición al respecto. Imaginémonos que usted estaba viendo una película de terror, un sábado a altas horas de la noche. Y ahí estaba, la escena más espeluznante de todas, un pasillo oscuro, todo silencioso, y de pronto sale del fondo a la derecha un monstruoso ser con alas enormes y ojos desorbitados abriendo sus fauces y mostrando sus desproporcionados colmillos, dejando escapar un alarido desgarrador. Por mas que tenga unos nervios de acero y temple admirables, una escena así puede hacerle saltar 2 metros del sofá, y eso que se supone que usted sabe que eso no es real, pero continuemos. Una semana, o un mes después, se levanta a medianoche para ir a tomar un vaso de agua, desciende a oscuras al primer piso, abre la puerta con cuidado y entra. De pronto escucha un ruido al fondo, y ve horrorizado una sombra que se mueve y un ruido sospechoso. Rápidamente regresa a la cocina, toma un cuchillo, dispuesto a luchar por su vida si es necesario y avanza temblorosamente hacia la sala. Un escalofrío le corre la espalda mientras avanza paso a paso. La tensión va en aumento. Su ritmo cardiaco y su respiración se aceleran notablemente. Al entrar a la sala de pronto escucha un sonido atronador, las ventanas se abren de par en par golpeando los vidrios y una sombra alada se abalanza sobre usted, usted pega un alarido y con un salto digno del mejor acróbata se aleja a una velocidad trepidante de aquel amenazante ser. Solo para darse cuenta unos segundos después que “eso” no es mas que la cortina que inflada por el viento se movió, que el ruido atronador que acompaño al inesperado ataque fue un trueno y que el viento abrió de golpe las ventanas, y que en realidad. Lo más probable es que se sienta ridículamente abochornado. La amenaza era irreal, pero usted y yo apostaríamos a que el miedo, la tensión, el frío que recorría la base de su columna, el ruido y su grito son reales. Y por supuesto que lo fueron, aunque la situación no haya sido realmente amenazadora, su reacción y sus emociones si lo fueron. Emoción racionalizada; obviamente usted no creyo que el causante del alboroto fuera un monstruo, pero probablemente se le cruzo la idea de que podia ser un asaltante o algo por el estilo. Pero, las cosas se dieron de tal forma que su subconsciente recordó y asocio lo que pasaba, adivine con que... exacto! Si usted que es adulto, y sabe distinguir que es real o no, se pego semejante susto, como cree que reaccionaria un niño pequeño ante tales situaciones? A un niño de 2 a 10 años posiblemente le causaría un trauma, o al menos un buen susto con pesadillas mas tarde, y costaría convencerle de que no hay monstruos que lo ataquen de noche. Si la TV provoca emociones tan reales, que diremos de la imitación. Desde que nacemos imitamos. Desde bebes se sabe que comenzamos a imitar los gestos de quienes están cerca. La imitación es una de las formas primarias de aprendizaje. Vestir, comer, hablar, casi todo lo que aprende un niño desde que nace hasta bien entrados los años lo aprende por imitación. Y no olvidemos que los niños no son selectivos en cuanto a conductas y cosas aprendidas, no en vano se les pide a los padres que sean cuidadosos con su vocabulario y conductas agresivas delante de los niños. A ellos no se les escapa nada, ya que la base de todo aprendizaje es la imitación, y para imitar, hay que estar atento a lo que sucede alrededor. Y como no son selectivos, y su capacidad de distinguir que es realidad y que es ficción es muy reducido, es claro que imitaran lo que vean en la televisión.
Un estudio realizado en la Universidad de Stanford en el año 1960 Alberto Bandura comenzó sus investigaciones que duraron 3 décadas como los niños escogen su identidad a partir de la gama de opciones que tienen a su alcance. Para confirmar las sospechas de todos, las situaciones violentas que provocan conductas violentas son las vistas en la TV En total 4 décadas de investigaciones han dado como resultado que la conducta violenta como respuesta a situaciones frustrantes, y la violencia verbal presente en la conducta de niños y adolescentes tiene relaciones directas y proporcionales a su exposición a programas televisivos con contenido inapropiado, violento y que muestran como modelo de conducta, a personas o personajes agresivos, impacientes y que responden con violencia ya sea física o verbal, o ambas cuando no consiguen lo que quieren, o tienen problemas interpersonales. Además, los niños que ven televisión, poseen menos creatividad, imaginación, son mas agresivos y pesimistas, y carecen de empatia, tienden a ser obesos y a obtener notas bajas.
Leonard Eron , una autoridad en el tema de la influencia de los medios de comunicación, dijo lo siguiente al dirigirse al Comité Senatorial de los Estados Unidos para asuntos gubernamentales:
"Ya no queda duda alguna de que la exposición repetida a la violencia en la televisión es una de las causas del comportamiento agresivo, el crimen y la violencia en la sociedad. La evidencia procede tanto de estudios realizados en laboratorios como de la vida real. La violencia de la televisión afecta a los niños de ambos sexos, de todas las edades y de todos los niveles socioeconómicos y de inteligencia. Estos efectos no se limitan a este país ni a los niños predispuestos a la agresividad". Leonard no es el único. ONG y organizaciones gubernamentales, centros de atención para niños y adolescentes, fundaciones, comités, hospitales, terapeutas, médicos, profesores y profesionales que tratan con niños y adolescentes, concuerdan en que la violencia real, vivida día a día y en la cual no solo niños y adolescentes están involucrados, tienen relación directa con la violencia transmitida en la televisión. Todas estas entidades y profesionales, luchan día a día para ayudar a jóvenes y niños a contrarrestar los efectos negativos de la exposición a imágenes y conductas con contenido violento, y a elegir mejores opciones a la hora de responder a las frustraciones diarias. La mayor parte de muertes en jóvenes son provocados por los asesinatos y homicidios, que guardan sin duda alguna, estrecha relación con los medios de comunicación, específicamente la televisión. El promedio en EEUU es de 3 a 4 horas de televisión por día. Para cuando hayan entrado a la secundaria, habrán pasado mas tiempo mirando televisión que en el salón de clases. Todo ese tiempo fue desperdiciado en aprender cosas inapropiadas, en vez de cultivar el habito por la lectura, sacar mejores notas, practicar deportes y hacer amigos. La violencia, la sexualidad, los estereotipos de raza y de género y el abuso de drogas y alcohol son temas demasiado comunes y presentes las 24 horas del día en la programación de la TV Al no ser un programa interactivo, le resta la capacidad de respuesta al niño y adolescente, perjudicándolo seriamente a la hora de tratar con las personas, de ser tolerante y comprensivo. Hasta ahora, es casi imposible filtrar los programas que miran nuestros niños y jóvenes. A menos que los padres, y en especial la madre este ahí sentado con su hijo viendo el programa, y asesorándolo. Lastimosamente pocos padres se toman el tiempo para hacerlo, prefieren que la TV sea la niñera y así poder ocuparse de sus quehaceres, pero lo que ignoran, es que el tiempo y esfuerzo que se quisieron ahorrar manteniendo entretenidos a sus hijos en la televisión, tendrán que pagar con creces en la pubertad y adolescencia. Les resultara muy difícil comprender la conducta y mentalidad de sus hijos ya que no pasaron tiempo suficiente y de calidad con ellos, ignoraran las influencias y factores que modelaron el carácter de sus hijos, y les será casi imposible controlarlos, y la paciencia que no pudieron tener con ellos de pequeños, seguramente no la tendrán una vez crecidos. En conclusión, si no tiene tiempo para estar sentado con su hijo mirando programas educativos y que desarrollen las facultades del niño, motivándolo a ser mejor y a relacionarse de manera positiva y tolerante con los demás, mantenga apagado el televisor. Se ahorrara muchos dolores de cabeza, y le hará un gran bien a su hijo. A cambio ayúdelo a encontrar actividades constructivas, juegos educativos, actividades lúdicas , pasatiempos, leales libros, ayúdelos con sus tareas, pero sobre todo, pase tiempo con ellos, así no Será un absoluto extraño cuando llegue la adolescencia, y si ya son adolescentes, asegúrese de que ser una buena influencia para ellos, y que todo con lo que se relacionen, pueda ayudarlos a crecer y ser mejores personas.
Chiemy Tonooka Gerente de Marketing y CEO de www.OnlineNewsMagazine.com y www.dejateayudar.com
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